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03/04/2014

Navegando con el viento de cara

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Tenía ganas, sí. Tenía muchas ganas de nuevo, de cantar, de viajar, de ver a los amigos, de hablar de música, de escuchar música, de entrar con curiosidad a la habitación de un hotel, de imaginarme como será la sala…

Estoy feliz, sí. Y se me ve, lo sé porque me veo en las fotos de los conciertos, en la portada, en las entrevistas y porque me siento como si me hubiera comido 10 balones.

Me siento como la primera vez pero sabiendo dónde estoy y qué es lo quiero e intentando disfrutar con todo. Y cuando me sale mal pensar qué debo cambiar y no torturarme.  No siempre ha sido así, yo me he dado mucha “tiza” a mi misma, demasiada. Quizás debía de ser así, tampoco lo sé. El caso es que ahora sólo siento felicidad, gratitud, paz, ilusión…

Ahora me acuerdo del día que acabé la grabación y me despedía de Bori diciéndole “ay Bori, qué pena me da que se acabe” y resulta que me esperaban grandes momentos.

La verdad es que esto casi acaba de empezar pero los días son tan intensos. Recojo cada día el cariño de tanta gente, tanto que me da rabia que alguien piense que cuando doy las gracias en cada concierto o entrevista piensen que es impostura. Sois miles a darme cariño y yo una sola a devolverlo. ¡Es así!

Hay gente que piensa que si vendes más o llenas más serás más feliz, cuando hay cientos de casos donde los más éxitosos en ese sentido acabaron fatal. Esta chica de Torrelavega jamás pensó que viviría todo esto.

Tengo una canción en un libro editado en Francia con el que  los estudiantes franceses estudian español. Una amiga el otro día usó un párrafo de Si tú piensas en mí como introducción en uno de los capítulos de su primer libro. El día de la presentación de Clamores, Carlos Goñi, al que no conozco de nada se sentó en su mesa como uno más para ver mi concierto. Me felicitó a la salida, cuando yo firmaba discos y una amiga, muy fan suya me preguntó que qué le había dicho, pues gracias.

Voy a radios donde preparan las entrevistas con canciones que han cantado otros o llaman a compañeros para que me den una sorpresa. Revistas que antes no me daban bola ahora sí. Estreno mi vídeo en la Rolling Stones, venga, que soy de Torrelavega y estreno en la Rolling Stones.

Y se llena Clamores y unas chicas de Málaga van hasta Santiago de Compostela a verme. Y algunos de mis compañeros me llaman y me envían mensajes para felicitarme por el disco o porque les flipa una canción.

Buf, y me fuí a Miami, a Ocean Drive y me preguntan por sobaos El Macho, tiene h….

Y un periodista me pregunta que qué siento al llegar con mi disco al top 4 de la Fnac. Y me entero en ese mismo momento porque no tengo tiempo ni de ir a ver mi disco en las estanterías.

Yo creo que todo esto tiene que ser el éxito porque yo no puedo ser más feliz. Tanto cariño de la gente, sus abrazos, sus besos,  las charlas de la furgo durante los viajes, ese pulpo a feira, mi madre cantándolas todas en el Clamores, la flores, los ensayos con la banda y ese olor que no se va de las guitarras desde que Mario encendió la estufa de madera en el local, aquella copita del cuarto mejor albariño del mundo o los textos que mi amiga Inma me fue dejando cada mañana en su casa de Madrid mientras hacía la promo:

“Navega, velero mío, sin temor,

que ni enemigo navío,

ni tormenta, ni bonanza

tu rumbo a torcer alcanza

ni a sujetar tu valor”

Mañana Granada. Continuará…

 

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