Para ti Lucía

Año de nieves, año de bienes.

El año nuevo nos ha hecho el regalo más bonito que nos podía hacer, mi sobrina Lucía. Una guapa princesita que se adelantó un mes, seguro por las ganas que teníamos todos de verla.

Es uno de los acontecimientos más impresionantes y maravillosos de la vida. Nada hay comparable. De las pocas cosas que seguimos haciendo bien los seres humanos.

Con ella afloran un montón de sentimientos. Felicidad, miedo, responsabilidad, ilusión y como un GPS hemos empezado toda la familia a recalcular.

Reordenamos la casa buscando sitio para sus cosas. Redistribuimos nuestro tiempo para pasar todo el que se puede con ellos. Cambias tu escala de valores, de deberes, de tareas, de objetivos. Dejo una canción a medias para jugar a las tortugas Ninja. Y hoy que nieva, es mágico con ellos. Y también la Navidad ha vuelto a ser mágica. Y volvemos a celebrar las pequeñas cosas como que Mateo fue el más rápido en subirse la cremallera de la cazadora.

Entonces, ¿qué es más importante? ¿Que mi disco estuviera en la lista de lo mejores del 2014 o que ya nos subimos sólo la cremallera? Pues todo. Porque nos hacemos mayores y subimos el listón y parece que tiene que ocurrir algo realmente extraordinario para celebrarlo.

La vida te da tantas oportunidades, si las quieres ver…….

La vida te permite ilusionarte constantemente, si te dejas…….

Tenía que haber vuelto hace días a mi nuevo hogar. Me encanta la palabra hogar, igual que la palabra libélula pero el gran acontecimiento me hizo cambiar los planes.

En realidad he cambiado los planes varias veces. De hecho este avión desde el que escribo tendría que haber salido ayer a las 22:00 horas si no fuera porque recibió el impacto de un rayo mientras volaba dirección Santander. Que si no es verdad, podían habernos contado otra milonga más tranquilizadora. Pero en esta compañía de bajo coste son muy peliculeros. Por otra parte me han regalado unas horas de charleta con un amigo al que hacía tiempo que no veía. El va a presentar su primer libro “Mucho más que dos” y la ilusión con la que viaja me contagia. Creación, creación y mas creación porque somos creativos en potencia. Y nos ponemos al día y ojalá pudiera contar su vida, toda una lección.

De ellos me gusta aprender. De personas como él me gusta rodearme. Creo en la sinergia, sí.

Así que a estas alturas y nunca mejor dicho, el impacto de un rayo nos da la risa, incluso estamos contentos sabiendo que volaremos al día siguiente a las 12:30 y que Alberto llegará a tiempo para su presentación. Y de vuelta a casa empieza a nevar y salvo que seas un amargado de la vida, esos primeros copos de nieve nos sacan una sonrisa. Y todo el mundo grita, ¡está nevando, está nevando!

Y despegamos. Despega este avión. Despega Lucía. Despega una buena racha para Alberto. Despega mi nueva vida. Y nos esperan las familias y amigos en el aeropuerto. Y nos llegan los buenos deseos de quienes nos quieren. Y entonces, no hay rayo que nos parta.

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