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11/03/2014

En el mismo saco

Mi médico dice que prefiere ser médico a dedicarse a lo mío.

He ido a que me recetara antiinflamatorios y al preguntarme qué tal vas con la música, he empezado a contarle. Ahí es cuando me dice que prefiere seguir siendo médico y es ahí también cuando mi madre aprovecha para decir: “yo la apoyo en todo lo que haga pero si la gente supiera…”

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Pues bien, ahora lo vais a saber. Y tenéis que saberlo sobre todo porque me repatea que nos metan a todos en el mismo saco. Porque como dicen mi familia y amigos orgullosos, ella lo hace todo. Y, ¿qué  significa todo?

Todo empieza cuando después de haber grabado tu último disco nace una nueva canción. Una canción que no está en ninguna parte pero que te encanta tocar una y otra vez, porque ya estás un poco cansada de tocar las anteriores, porque crees que es preciosa y te quema en tu casa y quieres enseñarla.

Y la tocas por primera vez con un poco de miedo y un montón de adrenalina que te recorre el cuerpo y ves que cala en el público. Ahí empieza todo, ahí empiezas a pensar que ya tienes una canción y que puede que no te hayan abandonado los duendes y que ojalá vengan otras nueve más que te permitan grabar otro disco y volver a girar. Porque lo tengo claro, mandan ellas. Ellas te abren y cierran las puertas de todo.

A veces sigues dando conciertos y van saliendo pero yo la verdad, no escribo en la furgo, ni en los hoteles más allá de una estrofa o un par de frases. Eso sí, me lleno de experiencias y sensaciones que luego serán las protagonistas de las canciones.

A veces empieza por una frase, otras por un solo acorde guitarra o piano. El caso es que poco a poco te vas rearmando y llegas a diez; en realidad siempre escribes más pero que quieras grabar no son tantas, al menos en mi caso y como a Antonio Vega le pasaba lo mismo, pues lo cuento con su respaldo.

Siempre hay unas cuantas canciones que mandan más que otras y son estas las que te dicen por donde tirar, por acústico, eléctrico, más producido, menos, con este productor, con el otro, aquí, allá.

En este disco sin embargo, todo se precipitó por una llamada de teléfono. Barragán me llamó y me contó que se iba a Austin en una semana. “Pero entonces tenemos que grabar, ¿qué día puedes venirte a Santander?” le dije.  Y como ya habíamos estado tocando Dylan, la habíamos probado con piano y guitarras, a él le flipaba “Quién no necesita amor” y habíamos medio arreglado “Si te lo tengo que explicar”, empezamos por estas canciones y otra más llamada “Aquella no era yo” que no está en el disco pero que algún día os enseñaré.

Después de estos días grabando en el estudio de Fernando Macaya, Mac como le llama Quique todavía me dio tiempo a escaparme a Madrid y grabar en el estudio del que era su profe de guitarra David Escudero “Faith”. Sí, un tema escrito en inglés que tampoco está en el disco.

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Ese día en que probamos “Faith” no conseguí una canción pero sí a un nuevo guitarrista, a quien propongo quedar otro día para tocar más temas nuevos y ver si tenemos onda. Y claro, juego sobre seguro. Le enseño “La calle es un ring” y después otra y otra y otra y así llego a tener  diez que me apetece mucho mucho grabar pero sobre todo tocar.

Torrelavega-Madrid, Madrid-Torrelavega, guitarra, maleta y cuentas, muchas cuentas, muchos números a ver cómo lo puedo hacer. La solución es compaginar un estudio más pequeño con uno más grande. Temas como  “Que fueras tú”, “Cuántas veces”, “Dónde estás” y “A la francesa” se grabaron en los Estudio Montepríncipe todo juntos y en directo. Y mis voces y la mezcla y el máster. “Quién no necesita amor” conserva las guitarras que Sefo grabó aquel día en Santander. Tan sólo dos pistas de guitarra, mi voz y funciona. Esas son las canciones que persigo.

Durante la grabación ya fui pensando en el diseño del disco. Me gustaban los carteles que Ana Maynero nos hacía a Rebeca y a  mí cuando tocábamos juntas así que la llamé y las fotos sabía que quería probar con esa chica que iba a mis conciertos en Santander y luego al enviarme las fotos me veía guapísima. En todos mis proyectos siempre cuento con personas que a lo mejor no están en el circuito de los conocidos en la música pero a mí eso me da igual. A mí también me han dado oportunidades cuando nadie me conocía.

Podría escribir un libro pero sólo diré que fuimos a ver localizaciones para las fotos porque me gusta saber qué se va a hacer y que le envíe a Ana ejemplos de portadas que me gustaban para que viera por dónde quería ir aunque la verdad es que sólo hay una gran premisa en todo esto que llaman “El arte del disco” y es reconocerte, sí, ver la foto y decir, sí soy yo. Vamos, que no pase como cuando se casa alguien y va pintada como una puerta y con un vestido que va disfrazada de novia de los carnavales de Cádiz.  Bueno y les dije otra cosa más a todos: alegría, quiero optimismo, quiero que se queden con un mensaje positivo, quiero contagiar alegría que la cosa ya está bastante jodida.

Por cierto, no hay que olvidar que hay que dedicar unos cuantos días a preparar la ropa, elegir, comprar si se puede alguna camiseta que no te hayan visto o que te presten alguna. Yo siempre miro en el armario de mi hermana. Es lo único que me molesta de youtube, lo casca todo.

Ah y hablar con una peluquera y maquilladora porque las cámaras te comen si no vas un pelín maquillada. Además, como la noche anterior duermes poco y mal pues ayuda a tapar las ojeras.

Después de esto vendrán pruebas y este tratamiento a la foto no y el otro sí y te envían 15 portadas y las ves una y otra vez y al final pierdes el criterio aunque esta vez, tengo que reconocer que como lo he hecho desde casa he tenido mucha ayuda para elegir, si bien contaré un secreto. No les he enseñado todo y ahora se van a enterar. De todo lo que me llegaba hacía una primera criba de las que me gustaban y  estas son las que les enseñaba.  Es que primero tengo que estar yo convencida. Que se vea lo que yo soy, sin artificio, para bien o para mal.

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Cuando tuve las fotos se las envié a la diseñadora del disco junto con las letras y créditos y empecé a pensar en la web que como siempre mi amigo Luis se encarga de ella, pero hay que darle toda la información.

Mientras fui grabando empecé a solicitar los códigos y contratos legales y hablando con algunas salas. Por si ayuda a alguien, diré que cada canción tiene un código ISRC y el disco su propio código de barras, ese que pasan cuando le compras en las pocas tiendas donde venden música; tenía que decirlo. Qué contenta estoy con que esté en Carrefour, por cierto. Ha sido un golazo pero ya os contaré en otro capítulo.

Seguimos con los códigos. Estos los mete el ingeniero en el máster, son lo que legalmente identifican a la canción porque títulos puede haber muchos iguales pero códigos no. Así que te haces con los 10+1= 11 códigos. Si eres autoeditada como yo. “Hola me llamo Vicky y soy autoeditada” tienes que rellenar el documento que habilita la SGAE para ello donde te pedirán datos como dónde lo has fabricado, el precio al que lo venderás a tienda, los códigos y minutos de cada tema.Imagen

Ahora la fábrica. Esta parte es sencilla. Después de solicitar unos cuantos presupuestos te quedas con la más barata, no hay más. Sólo elegir si quieres cartón o sea Digipack o cristal o sea Jewell box. Y si el libreto tendrá 12 hojas ó 16 ó un libro. Es una pena pero en mi caso hago las que puedo pagar. Me encantaría añadir fotos de la grabación pero no se puede y tampoco hay que hacer un drama que hay cosas peores en la vida.

Ah, que no se me olvide, tengo que llamar a Gloria para decirla que lo saco en febrero. Gloria es la persona que lleva mi promoción y comunicación desde el “Ahórrate las flores”. Y en ese momento te dice: “pues vete mandándome cosas”. ¿Qué son estas cosas? Pues son datos del disco, la portada, los créditos, un texto que acompañe al disco, fotos para enviar a los medios, el videoclip, un EPK, la gira, el single y todo en distintos formatos que yo me vuelvo loca y a veces no sé ni pronunciar.

Ahora la gira. No puedes empezar a llamar cuando sale el disco porque las salas cierran con mucho tiempo vista. Por todos los años que llevo tocando, tengo que decir que llamo a los sitios y me abren las puertas de sus salas pero claro hay que ver fechas, cartelerías, hoteles, crear eventos en las redes,  hablar con ticketea,  fijar horarios, pasar riders, etc.

Alrededor de estos conciertos haremos la promo y por qué, porque tocar es realmente mi trabajo, mi profesión, mi oficio, lo que más me gusta del mundo y por eso me meto en todo este lío y porque todo el dinero que invierto en cada disco lo recupero sobre todo tocando.

Me quedan cosas, sí. El Depósito legal, registrar los temas en el registro de la propiedad intelectual y en SGAE pero ya no lo hago yo, no. Una cosa que no hago yo. Antes me sentaba al piano y hala, a escribir la canción en la partitura pero desde que tengo un contrato editorial lo hacen los partituristas que trabajan haciendo esto. Mira, esto y la lavadora por favor que no me lo quiten…

La editorial es el único lazo que tengo en el mundo de esta increíble industria y por eso tengo que dedicar un rato en todo este proceso a enviarles las demos de las canciones y firmar los contratos correspondientes que me unirán a ellos y a mis bisnietos el resto de nuestros días.

Bueno, ya tenemos fotos, libreto, cartel, contratos, códigos y el disco grabado.  Lo voy resumiendo porque si no,  no acabo. Como dice Chaouen: “si a veces llego a tocar ya cansado”.

Y  llega el máster. ¡Por fin lo musical! Porque durante todos esos días pareces un ejecutivo de una multinacional más que un músico pero bueno, ya es el tercero y lo tengo todo bastante controlado. Y lloras, claro, cómo nos va a llorar con la emoción que da escucharlo y que suene todo bonito y en su sitio. Y lloran en casa porque es la primera vez que ven todo el proceso y les he contagiado la tensión, los miedos, las dudas…

Y llamo a Bori Alarcón para darle las gracias por todo.

Y después de algunos cambios doy el visto bueno y se envía a fábrica. Sobre este punto diré que es lo único que me quita el sueño. He tenido problemas con los tres, incluido este donde tuve que repetir el libreto de nuevo dos días antes de que me lo tuvieran que entregar. Me decían, una multi no lo repetiría y yo contestaba, por eso no estoy en una multi. Y se va mi pensamiento directamente al videoclip que por cierto requiero otro ISRC de esos. Y llamo a los chicos que hicieron “Si tú piensas en mí” y les digo tengo poco dinero y quiero que vengan a Cantabria a grabar el vídeo. Y se vienen. Y pronto lo veréis.

Ya queda poco. Ojo que lo estoy resumiendo, ¡eh!

Como tuve que repetir el libreto quería ver yo misma que estaba bien así que lío a mi padre para que me acompañe a Madrid a recoger los discos y luego llevarlos al almacén de la Fnac. Y allá que vamos. Y qué ilusión otra vez. Esta todo perfecto y mis discos en la fnac camino de la tiendas y esta que os escribe empieza a respirar…

Voy a dejarlo aquí. Podría contar, como imaginaréis muchas más cosas pero creo que con todo esto ya veis que no todos estamos en el mismo saco.